Hemos escuchado muchas veces que el nombre de la localidad proviene de la figura de Santo Tomás de Aquino o de otra más antigua.

Ahí pues nace el interrogante sobre el verdadero origen del nombre de Santo Tomé y la relación que existe con su pasado.

Efectivamente debemos remontarnos muchos años atrás y poder así observar que la denominación tiene mucho que ver con esta localidad. Estas dos palabras son indígenas y tienen una traducción tal: "Padre Tomás". Esto se relacionaba con una tradición muy antigua existente entre los aborígenes, que aludía a la presencia en tiempos inmemoriales en las tierras de América del Apóstol Santo Tomás, uno de los doce primeros seguidores del Señor. Según rezaba la misma, conservada en una amplia región de América, como Brasil, Río de la Plata y Perú, un hombre extraordinario había recorrido estas tierras y era él quien les predicara y les enseñara que había Dios, destacándose asimismo por su predicación y milagros. Testimonios que se ven recogidos en obras escritas por Padres Jesuitas al hablar de la religión de los guaraníes.

Precisamente anota Andrés Roverano -nuestro investigador histórico santotomesino a quien siempre citamos-, que similar tradición a la que la Compañía de Jesús encontrara al llegar al Paraguay, ya la habían encontrado los franciscanos al llegar al Estado de Santa Catalina de Brasil. Casos similares se pueden mencionar por ejemplo con el Pay Zandú (Padre Zandú) que luego diera origen a la denominación de la localidad uruguaya de Paysandú.

Volviendo a nuestro lugar, podemos apuntar pues que los Padres Jesuitas adquirieron la pequeña estancia a orillas del Salado en 1666 y la hicieran crecer con su laboriosa actividad durante casi cien años, favorecidos por el traslado de la Ciudad de Santa Fe a su actual emplazamiento; le brindaba principalmente el abastecimiento de carne.

Fueron entonces ellos quienes recogieron esta antigua Tradición a la que hacíamos referencia, denominando al paraje con el nombre de "Santo Tomé"; así se realizaba una adaptación familiar del nombre Tomás. Nombre que luego se perpetuará en los largos años que transcurrieron hasta ser aceptado expresa y oficialmente como denominación del lugar en la elaboración del decreto de reconocimiento como un Pueblo –1872-.

Es decir que Pay Zumé hace referencia a los antiguos pobladores de estas tierras y pone de manifiesto la larga trayectoria del nombre que hoy la Ciudad ostenta con orgullo. Marca los orígenes de esta población a orillas del río Salado, nacida como al azar por la necesidad de tener un paso para llegar a la Ciudad Capital y por ello también escenario de importantes hechos de nuestra historia regional y nacional.

El nombre de Santo Tomé fue además tomado para designar, uno de los Fuertes del lugar; una de las muchas edificaciones precarias que se construyeron en el siglo XVIII para defensa de Santa Fe de los distintos ataques que recibía en la época. Allí cumplían esas tareas de defensa soldados mandados desde Buenos Aires o vecinos del lugar que con la precariedad del momento desempeñaban las funciones asignadas por el entonces Cabildo.

Luego el lugar será conocido popularmente como "El Paso" o "El Paso de Santo Tomé", haciendo referencia a una de las características primordiales del paraje: el hecho de ser acceso a Santa Fe, vadeando el río por los sitios más bajos o por otros medios en tiempos en que la altura de las aguas lo impedía.

En consecuencia y por lo que hemos señalado sintéticamente el nombre de Santo Tomé proviene de una denominación de este pequeño trozo de tierra santafesina realizada hace muchos siglos. "Pay Zumé" (Padre Tomás) es pues el relato inmemorial que es retomado por los religiosos radicados en esta zona quienes optaron por la designación de SANTO TOME para referirse al espacio que ocuparon en la boca del Salado grande. Luego se irá repitiendo en la boca de los pobladores del lugar esta forma de denominar el sitio y la población que nacerá despaciosamente junto a las aguas de nuestro río.



 

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