DIARIO ORAL SANTO TOMÉ

EL CINE Y LA RADIO

ALGUNOS OFICIOS DEL PUEBLO

LA EDUCACION EN SUS INICIOS

LA MIEL EN SANTO TOMÉ

MIGUEL SKARLAT (Margarito)
GLADYS ERBETTA

                                                                                        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


RINCON DEL RECUERDO II

HISTORIAS DE CELULOIDE...

Haremos  referencia  a  este  espacio  donde  se  tejían  y  se entrelazaban historias diversas, alegrías, acciones y ensueños. Santo Tomé también los tuvo, en los años de su historia...Son los  CINES  que  posibilitaron  a  los  pobladores  un  lugar  de pasatiempo, reflexiones o tantas cosas...

Para  ello  nos  remontaremos  en  el tiempo. Es 1918, mes de enero,  y  se  comenta  que  se  iniciarán  las  proyecciones  de  cine  a  cargo del empresario Domingo Sanchis. Lo haría en el viejo Salón llamado “Las Casuarinas”;  un lugar muy utilizado por aquella comunidad; estaba ubicado en las esquinas de las calles Belgrano y Avellaneda; era un viejo salón  escoltado sobre calle Belgrano por dos grandes casuarinas, de donde se tomaba la denominación.

Sin solución de continuidad, más adelante, en julio de 1932, se menciona la apertura de una nueva sala, la del “Cine Progreso”. Sus propietarios, José Alvarez y José P. Bouzón, así lo comunicaban a la población en aquella ocasión. Su ubicación era el inmueble situado en las esquinas de Iriondo y Avellaneda, un edificio propiedad de Angel Montagna.

Allá por 1939 abre sus puertas una empresa que tiene como principales responsables a Horacio Martínez y Rómulo Figuereido, compartiendo un tiempo juntos con la sala que mencionáramos anteriormente. Desarrollará luego sus funciones en el ya conocido Salón “Las Casuarinas”.  Será el Cine “Select Mayo”.

En este rápido andar en el tiempo, llegamos al Cine “Colón”. En diciembre de 1942 abre sus puertas al público en el mismo local. Serán sus propietarios Angel y Humberto Securo, quienes dirigirán la empresa hasta 1950. De ahí iniciará la actividad D. Juan R. Chemes. La sala conservó el nombre que llevaba pero el edificio se amplió, cambió su techo original de tejas por uno de zinc y prolongó la actividad durante prácticamente dos décadas.

Así se tejen distintas anécdotas de este tiempo ya que los recuerdos todavía afloran en la nostalgia de los años jóvenes de muchos santotomesinos: un mundo de amigos, historias, aventuras, ficción, momentos gratos y placenteros, ilusiones y sueños... Encuentros que perduraron tal vez durante mucho tiempo o tal vez la vida... Es un aflorar de historias pueblerinas...

También en sus últimos años, fines de la década del 60 y principios del 70, dio generosa cabida a una actividad juvenil de Cine Club que aunque no se mantuvo durante mucho tiempo, fue la expresión de la búsqueda de nuevas alternativas en la cultura de la Ciudad.

Pero llegó el momento de pensar en otro espacio más amplio y moderno. Por ello y mientras se seguían realizando proyecciones en la Sala del Cine Colón, D. Juan R. Chemes iniciaba la construcción de lo que iba a ser el Nuevo Cine Teatro Santo Tomé, sobre calle 25 de mayo. Este le sucedería a todos los espacios anteriores con las comodidades y adelantos propios de un nuevo tiempo y se constituirá en una Sala comparable a las de los mejores Cines de la Ciudad de Santa Fe. Abrió sus puertas allá por 1969 y es precisamente ésta la que cierra la presencia de los espacios dedicados a la exhibición cinematográfica en santo Tomé en forma permanente.

Así será en estos últimos tiempos el Centro Cultural Municipal “12 de setiembre”, manteniendo en el recuerdo de una comunidad aquellos historias de celuloide que todavía se albergan entre sus paredes. Gestos de ficción y realidad.

LA RADIO...

“Parecían voces llovidas del cielo” , eran los comentarios de quienes pudieron escuchar la pelea del famoso boxeador Luis Angel Firpo en donde perdía cerca de Nueva York con el crédito de aquel lugar Jack Dempsey. Era setiembre de 1923 y se podía descubrir cómo ese extraño aparato inventado, era capaz de acercar en apenas horas, aquello que hasta el momento tardaba días y días o tal vez meses.

Es que en agosto de 1920 ya se había conseguido la primera transmisión de la radio; ella era impulsada  por cuatro jóvenes porteños, amantes de la ópera, médicos algunos de ellos, que concretaron aquella primera transmisión con la emisión de la Opera “Parsifal”. Tal vez las largas horas de trabajo de los argentinos no pudieron prestar atención a tal hecho. Aparte debían contar con las radios de galena.

Luego se sucedieron distintos tipos de receptores, algunos los primeros, con el parlante afuera, luego incorporado, con válvulas a batería o eléctricas, con sus diversos diseños, la “capilla” como se la llamaba o los cajones de los más diversos tamaños.  Allí se podía sintonizar a veces por onda corta u onda larga. Luego pasando rápidamente los tiempos, llegar a la radio a transistores en donde un diseño se impone y su marca “Spika” que llegó en el  año 1958 comenzaba la época de las radios portátiles de las más diversas formas y plenitud de sonidos. Ya no estaba la radio fija en un lugar, estática, donde debía convocarse la familia para escuchar algunos programas especiales.

Radio que recibieron considerables avisantes que ingresaron a la vida y costumbres de todos: “los dolores de cabeza se iban con un  Geniol”, “el jabón que más blanca dejaba la ropa era Federal” y “ el fijador de la juventud triunfadora era Glostora”, y así muchos otros. Programas que reunía la familia en torno a la radio como “Chispazos de Tradición”, el “Glostora Tango Club”, “Los Pérez García”, y tantos otros. Los infaltables radioteatros con ese mundo de ilusión e imaginación, aquellos que luego se hicieron teatro en los distintos escenarios de los más alejados pueblos posibilitando el encuentro personal con las figuras de la época; aquí en Santo Tomé en el viejo Salón “Las Casuarinas” o en el antiguo Cine “Colón” o más recientemente en el Nuevo Cine Teatro.

Es el recuerdo de aquella “onda” que llegaba desde el “éter” al seno de tantos hogares con su mundo de informaciones, entretenimientos y mucho de fantasía; aquellos sonidos que llegaban a las más distantes ciudades o tal vez a los campos donde necesitaban de un molinillo para que cargara la batería en el transcurso del día para poder escuchar la radio a la tardecita. Aquellas emisoras importantes como Radio El Mundo y “su red azul y blanca de emisoras argentinas”, Radio Belgrano, o Radio Splendid.

Gestos de un pasado en donde la imagen televisiva era todavía desconocida... Allí se podía gozar el particular mundo que ofrecía la radio; gestos que se perpetuaron en el tiempo a pesar de la diversidad de propuestas actuales. Un simpático y extraño aparato que nos habla de muchas vivencias viejas y nuevas.

Aparatos o aparatitos, de ayer y de hoy, de lejos o de cerca, que nos traen aún muchos recuerdos felices y otros no tanto, compartidos con ese mundo imaginario del aire. Sus distintos ejemplos nos remontan a esos diversos momentos de historia personal y comunitaria.  

 

           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RINCON DEL RECUERDO IV

LA EDUCACION EN SUS INICIOS...

“Hace mucho tiempo que la numerosa población de este Distrito, cuyo centro principal es este pueblo, siente la necesidad de una escuela primaria en que nuestro hijos puedan adquirir aquellas nociones indispensables al hombre civilizado en la sociedad...”

En la voz del comisario del lugar Antonio Frutos, que hacía escuchar el clamor de una población asentada aquí, a la orilla del Salado... Hace exactamente 130 años de este pedido; efectivamente un día de diciembre, el 12, de 1868 se elevaba esta nota al Gobernador de la Provincia requiriendo el establecimiento de una escuela primaria. Hasta entonces “el vecindario costea ya la subsistencia de la preceptora Fidela Valdés Frutos, quien tiene la generosidad de enseñar gratis a nuestros hijos” – seguía la nota de petición. Esto ocurría precisamente cuatro años antes del reconocimiento de Santo Tomé como un Pueblo; una particularidad de nuestra historia al nacer la educación antes de ser una comunidad reconocida formalmente.

Pocos días después, el 19, el Gobernador Dr. Simón de Iriondo respondía a esta inquietud manifestando: “... en atención a las razones expuestas por el Comisario del Distrito “Paso de Santo Tomé”... y en mérito del aumento de vecinos que constantemente tiene dicho distrito...” dispone el pago de un sueldo para la mencionada Señora.

Es así cómo aquella que tuviera la responsabilidad de regentear la escuelita particular, se constituye en la primera maestra del lugar; así  es reconocida y en febrero del año siguiente pasa a ser oficial. Casi dos años  - diciembre de 1870- estuvo al frente de este grupo inicial. Luego por otro tiempo igual estuvo cerrada y recién en 1872 vendrá la segunda maestra, Mercedes Zabroso.

De esta manera nace la presencia de la educación en este paraje, con la acción de una docente que atiende las necesidades de los hijos de este lugar. En 1874 y ya sancionada la Ley de Educación de la Provincia se designa en el novel Pueblo una Comisión Escolar del Distrito; la integraban respetados vecinos, entre ellos el Cnel. Hilario Zabroso, Robinson Sánchez y Mariano Candioti;  ella puesta en funciones, designa como Preceptor de la escuela a Antonio Peralta - el primer maestro de la localidad.

 

Transcurrirán los años y se dará la existencia de dos escuelas: una de varones, otra de niñas. El espacio que ocupaban era transitorio, ya que hacían uso de locales alquilados no siempre adecuados a las funciones educativas.

Esta situación se refleja en el pedido que la Comisión de Fomento realiza en 1880 ante las autoridades provinciales para que ante la precariedad del local, se buscara la forma de levantar uno acorde a las necesidades. Ya se tenía destinado el terreno para tal fin, en la manzana que hoy ocupa la escuela Primaria Nº 15 - destinada inicialmente para los edificios públicos en general.

Tal gestión llevó a la concreción del primer edificio de dicha escuela ubicado en el centro de la cuadra que se inaugurará el domingo 14 de agosto de 1881, en “un simpático y emotivo acto”.

Ya con el correr de los años vendrán las ampliaciones en el edificio, la permanencia de los docentes a cargo de la escuela, el nombre del Fundador de Santa Fe y el lógico crecimiento edilicio y poblacional de este primigenio establecimiento educacional. A este se le fueron agregando otros en distintos sectores de esta comunidad, respondiendo al crecimiento poblacional de este pueblo y en distintas épocas.

De esta manera quisimos hacer referencia a estos inicios de la educación en este lugar con aquel pedido de reconocimiento del trabajo de una maestra particular que se preocupaba por enseñar las primeras letras a los hijos del lugar.

También diciembre fue elegido para otros hechos educativos: por ejemplo en 1979 se emplazaba el busto que recordaba a uno de los recordados maestros santotomesinos, Faustino San Juan precisamente frente al Instituto que porta gallardamente su nombre, el Liceo Municipal. Además también en este mes, se daba apertura a otra escuela para nuestra Ciudad, de nivel primario, en 1981: la nº 1.259 que se llamará con la nominación de otra docente santotomesina, como lo es Nilce Uviedo. Algunos de los hechos que se encuentran en el tiempo y hablan de la presencia permanente de la Educación en una sociedad como lo es Santo Tome.
 


                                                                                                                                     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RINCON DEL RECUERDO I

DIARIO ORAL SANTO TOME

         Juan Neme
“El 15 de noviembre de 1936, cuando decidí fundar Diario Oral, yo trabajaba en el Diario El Litoral de Santa Fe. Era jefe de la sección interior y Santo Tomé tenía escasa importancia. Su población era cerca de 4.000 habitantes, por lo cual, “meterse” a invertir “mil y pico de pesos”para instalar una propaladora, era toda una aventura...”

Así hacía referencia al nacimiento del Diario Oral Santo Tomé su director-fundador Don Juan Neme, con motivo de cumplir el vigésimo aniversario de tal hecho. Era el inicio de una empresa que permaneció en la vida comunitaria durante más de 40 años; la mayor parte de ellos a cargo de su propietario, luego a cargo de su señora Elisa P. de Neme y un corto tiempo a cargo de Antonio J. Nos. Así comenzaba este medio de información importante para el Pueblo y Ciudad de entonces a través de sus bocinas instaladas en las calles y, en un tiempo limitado, en las mañanas y tardes santotomesinas.  




 

Sus inicios fueron en la ex secretaría del Club Atenas y los altoparlantes estaban ubicados en la terraza del Bar Moderno de Arnold, Belgrano y Avellaneda. “El pueblo escuchó música y palabras que venían quién sabe de dónde, hasta que empezamos a decirle cuál era nuestra intención...” , seguía Don Juan con el relato. El apoyo del Pueblo fue en aumento y debió trasladarse a la Plaza Libertad cercano a lo que es hoy el banco del Suquía; antes había estado también en una sala dentro de otro Bar en la esquina de Obispo Gelabert y 25 de mayo... Así con el correr del tiempo fueron aumentando las bocinas que poblaron las distintas calles santotomesinas y en especial las plazas, hasta llegar al Barrio Simón de Iriondo.
De esa manera se lograba un medio de comunicación local con música, informaciones, hechos alegres y otros no tanto, actuaciones en vivo, trasmisiones desde exteriores. Voces importantes colaboraron en la locución en este medio local, algunos que prosiguieron su carrera como locutores o periodistas y otros ocasionales que se permitieron disfrutar en el uso del micrófono; también cantores nuestros que tuvieron sus actuaciones por este medio. Pero lo que era digno de destacar en toda su trayectoria es la importante labor comunitaria que desarrolló el Diario Oral con su apoyo y espacio para todos los que necesitaban una mano de la comunidad en momentos tal vez un poco difíciles o instituciones que requerían su apoyo para la promoción de festivales o beneficios que cada uno de ellas organizaban.

 

El recuerdo de quienes lo escucharon alguna vez es grato y al mismo tiempo rememora momentos que fueron acompañados por su música o palabras o tal vez aquellos que suman algunos años lo podrán mencionar en los paseos domingueros, en la llamada “vuelta del perro”, la caminata alrededor de la plaza de la gente de este lugar para charlar, mirar de reojo algún muchacho o chica que le interesaba o simplemente pasear...

El Diario Oral Santo Tomé, uno de los medios de comunicación de Santo Tomé, gestos imborrables en el tranquilo andar de pueblo o Ciudad pequeña...



 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RINCON DEL RECUERDO III

ALGUNOS OFICIOS DEL PUEBLO...

EL COLCHONERO.

En tiempos en que los colchones eran de lana y no había posibilidades tan fáciles de cambiarlo por otro, era necesario realizar una renovación periódica. En efecto la lana con el uso se apretaba y llegaba un  momento que resultaba difícil ya descansar en él. Entonces aparecía o se llamaba al colchonero. Una persona que tenía esa particular habilidad; se abría la tela y se sacaba toda la lana que contenía el colchón. Entonces con una máquina especial con clavos entrecruzados y con un manual vaivén se podía desenredar y alisar la lana; era la cardadora de lana.

Una vez realizado el trabajo, se volvía a armar el colchón con tela nueva o limpia, con una adecuada costura con bordes a los costados y botones forrados  o señales cada tanto en su plano, que permitían una cierta consistencia y distribución equilibrada del material.

Tarea que también en algunas familias se hacía entre sus miembros o la llevaba a cabo, como decíamos, el llamado colchonero a domicilio o aquel que en un galponcito tenía instalado su lugar de trabajo. Uno de ellos en nuestra Ciudad, Saverio Zocco, inmigrante italiano, que llegara a este lugar en la década del 30 y durante una treintena de años desarrolló el oficio en la localidad. Las calles santotomesinas supieron de su andar con su máquina a cuestas tratando de brindar un poco más de comodidad en esa necesidad diaria de un descanso placentero.
Labor y oficio que se van perdiendo en el tiempo superados por otras ofertas y posibilidades.

EL LECHERO

Vamos en la búsqueda de ese vital alimento cotidiano como  es la leche, y nos encontramos con cajas o tubos de plástico o cartón de distintas presentaciones, tamaños y especificaciones.

En los tiempos de pueblo, allá lejanos, llegaba a cada domicilio de manos de alguien que se dedicaba especialmente a ello: el lechero. Seguramente tenía en las afueras del caserío algunas vacas o retiraba directamente de algún campo cercano la leche. Ellos la almacenaban en tachos y la transportaban en un carro tirado por caballos o en pequeños tachitos llevados a caballo o a pie. Así recorrían las casas de entonces. Con un jarrito a medida se vendía de acuerdo al pedido generalmente del ama de casa. Así iba transitando las calles cumpliendo con esa misión tan particular. Aquella leche no tenía preparado alguno salvo alguna técnica secreta para mantenerla sin que se corte o un poquito de agua para que no sea tan consistente.

Luego se determinó la necesidad de una pasteurización, un tratamiento particular realizada por las fábricas del ramo. Aparecerán entonces las botellas verdes o blancas en donde todavía de manos del lechero podían llegar al hogar. El tiempo fue cambiando las costumbres, las modalidades y las precauciones sanitarias fueron otras y ya se fue dejando en los almacenes. De ahí en más fueron variando los diversos envases... Allá quedó en el tiempo el anuncio de la presencia del lechero en la mañana pueblerina.   

UN ALBAÑIL PARTICULAR...

Transcurrían los años de la década del 50 y el frente de la Iglesia Mayor necesitaba la realización de un revoque general. La labor estuvo a cargo de un reconocido albañil de la Ciudad. Muchos lo recuerdan todavía por la calidad de sus trabajos y especialmente el correcto funcionamiento de los hogares que él construía. Desarrollaba con experiencia y capacidad su oficio, con muchos instantes de creatividad y actividades fuera de lo común.

Fue así que el frente del Templo se pobló por unos meses de muchos andamios y el trabajo diario se fue dando con toda fuerza. En esa actividad se recuerda una acción que quedó grabada en el instante de una fotografía o en el recuerdo de quienes pudieron observarlo.

Concluyendo estos trabajos esta persona demostró temerariamente su éxito realizando una demostración que mantuvo en vilo a los observadores del momento. Allí en el extremo de la torre, en la cruz que corona la construcción, se subió y ensayó en aquella altura una posición en el aire en forma de bandera. Realmente creó momentos especiales de tensión y una temerosa admiración de quienes levantaban en ese momento su vista hacia allí.

Su particular personalidad pudo lograr este gesto tan especial de riesgo y preocupación seria para los que lo conocían.

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RINCÓN DEL RECUERDO IV

LA MIEL EN SANTO TOMÉ
    
LA FAMILIA BEDETTI

Antigua colmena que se encuentra
    en La Casa de los Museos
                                   
Sus inicios:

Según manifestaciones de los propios protagonistas Don Pedro R. Bedetti,  inmigrante italiano, llega al país en 1887 volcando sus esfuerzos y trabajó   en estas tierras. Sus primeros trabajos fueron de albañil en una obra muy  importante para el pueblo como lo era el templo de la Inmaculada  Concepción. Pero sus deseos de trabajo independiente hacen que dedique sus principales esfuerzos a la Apicultura. Por ello formará un pequeño  colmenar que en 1890 alcanzaba a 90 colmenas ubicadas todavía en su
propio domicilio en calle Belgrano entre Esperanza y Necochea.



Los nuevos pasos:
La ampliación de estas primeras colmenas lo obligó a buscar un lugar más adecuado, por lo tanto se instalan camino a las 4 bocas, sitio que por mucho tiempo se conociera como Laguna Bedetti.

Primer apicultor:
Según informaciones consultadas, se destaca que organismos provinciales y nacionales certifican que Pedro R. Bedetti se constituía en el primer Apicultor del País ya que inició la explotación de la miel por medio de sistemas llamados en ese entonces modernos. En virtud a ello viajaba con frecuencia por todo el país, interesando a otras personas y promoviendo la actividad.

Los Premios:
Esta industria a obtenido relevantes distinciones y premios que valoran y destacan la actividad de la misma. Por ello se pueden mencionar algunos de los tantos premios obtenidos: 1922, Diploma de honor otorgado por el Ministerio de Instrucción Pública y Fomento de la Provincia; 1924, Diploma de la Sociedad Rural de Rosario y Santa Fe; 1966, Diploma de Honor y Medalla de Oro, entre muchos otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RINCÓN DEL RECUERDO VI

MIGUEL SKARLAT (Margarito) 

“Margarito”, nuestro diariero, se llamaba Miguel Skarlat. Había nacido en Entre Ríos, el 29 de septiembre de 1932. Era morocho, más bien bajo y de abultada cabellera ondeada. Estaba siempre de buen humor y saludaba a todos ofreciendo su sonrisa. Su familia estaba integrada por ocho hermanos entre varones y mujeres. En 1938 se trasladaron a Santa Fe y vivieron varios años detrás del cementerio. A los seis años se inició en el oficio de canillita trabajando en la zona de la antigua estación de ómnibus, en el cine Doré y también en el mercado de Abasto.
En 1948 se radicó en Santo Tomé, ciudad que lo cobijó hasta el final. Sabalero de alma, asistía a los encuentros, pero últimamente ya no lo hacía. Nada detenía su pasión de diariero: lloviznas, fríos o soles agobiantes no detenían su “¡Dale Colón!” que se mezclaba entre la oferta de diarios y revistas. Lucía margaritas en sus orejas, de ahí el apodo de “Margarito”. Yo estaba muy intrigada por saber cómo las conseguía fuera de época. Un día le pregunté y me contestó que las conservaba en un freezer, aunque en los últimos tiempos las suplantaba por las de plástico. Le agradaban las películas de Carlos Gardel, las de pistoleros y también la serie “El Zorro”.
Su vestimenta era muy particular: lucía las infaltables margaritas, unas chinelas, medias y chancletas. Recorrió todo el pueblo con su inseparable bicicleta. No hay barrio, calles ni cortadas que no lo hayan visto pasar. Un domingo llegó a vender 200 ejemplares de “Clarín”, 200 de “El Litoral” y otros 100 entre “Nuevo Diario” y “La Nación”. Su canasto también cobijaba revistas como: “Radiolandia”, “Anteojito”, “Billiken”, la colección de Petete, “El Tony” y “El Gráfico”, “Gente”. El 2 de abril de 1963 se fundó en nuestra ciudad la Sociedad de Canillitas de la que fue socio fundador.
No creo que su labor pueda ser igualada. Fue nuestro diariero durante más de seis décadas y un personaje querido por todos.
Formó una hermosa familia, que actualmente reside en Santo Tomé. Su trabajo fue reconocido incluso por el municipio (que le otorgó una distinción) y el museo, donde se exhiben fotografías y dibujos de su persona.
El 20 de octubre de 2001, a los 69 años, Miguel Skarlat, “Margarito”, se durmió para siempre dejando una huella imborrable...
Recuerdo que era sábado y que lo sepultaron el domingo (día de la madre). Tal vez por ese motivo no me enteré de su fallecimiento y no pude asistir a su velatorio. Sin embargo, sé que lo vistieron con la camiseta del club de sus amores y que llenaron su féretro con margaritas. El mejor homenaje que le podían ofrecer para su último recorrido.
María G. de Fuga
Editor Pueblo (03/10/2006

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GLADYS ERBETTA

Gladys Erbetta, atleta olímpica y santotomesina destacada
Cada vez que se habla de las glorias del deporte local, su nombre se repite en forma recurrente y con sano orgullo, mientras surgen de la memoria algunos de los hitos conseguidos, merced a sus indudables dotes atléticas.
Gladys Erbetta es una de las más recordadas exponentes del deporte santafesino de todos los tiempos. En su momento, supo ganarse apelativos tan significativos como "La Dama del Salto" o "La Embajadora de Santo Tomé", con los cuales publicaciones especializadas como Estadio (chilena) o la mismísima El Gráfico -así como A Sus Marcas y Deportes, entre otras-, resaltaron la personalidad de quien fuera representante argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia, en 1952. Nacida en nuestra ciudad el 28 de setiembre de 1928, Gladys "Dida" Erbetta ha sido una santotomesina que llevó bien lejos el nombre de Santo Tomé a través de la práctica deportiva.Sus comienzos, en la década del cuarenta del siglo pasado, fueron de la mano del recordado Antonio José "Tesoro" Ferrero, verdadero autodidacta y pionero de nuestro deporte, quien de alguna manera descubrió la vocación de Gladys y la hizo entrenar en tiempos en los que no resultaba fácil que una jovencita participara en lides de tal naturaleza. Por lo general la preparaba en las calles de tierra de la ciudad o en algún patio hogareño, para luego hacerla competir en los festejos populares y fiestas patronales, que eran las principales espacios convocantes de entonces.

Tapa Revista "El Gráfico"
         Nº 1693

Detalles de su campaña

Así, poco a poco "Dida" fue cimentando su campaña atlética, por medio de la cual empezó a destacarse hacia fines de 1949, cuando se consagró campeona provincial en salto en alto y obtuvo también triunfos en lanzamiento de disco. Luego, en 1950, mejoró su marca en alto, al saltar 1,40 y posteriormente 1,50 metros, a la vez que llevó hasta 5,22 metros su registro individual en salto en largo. Todo ello la favoreció para posicionarse con vistas a su primera experiencia internacional, hecho que consumó en los Juegos Panamericanos de Buenos Aires de 1951, en los cuales sobresalió en salto en alto y en los 200 metros llanos.
Tal fue su crecimiento en la citada competencia, que para 1952 Gladys ya era una de las máximas referentes del atletismo nacional, a tal punto que en esa temporada consiguió prevalecer en el campeonato sudamericano de Buenos Aires en la disciplina de salto en largo -con una marca de 5,52 metros-, a la par que con récord de 48.8 segundos ganó la posta de 4 por 100, en conjunto con Lilian Heinz, Lilian Buglia y Ana María Fontán. Como ya se mencionó, en 1952 Gladys viajó a Helsinki -capital finesa-, para participar de los juegos olímpicos realizados allí, en el marco de una justa en la que consiguió el digno décimo octavo lugar en salto en largo. De regreso de su paso por Europa, con mayor precisión en el Sudamericano de Santiago de Chile de 1953, Gladys se impuso en salto en largo con 5,54 metros y fue segunda tanto en la especialidad de los 200 metros llanos como en la posta anteriormente descripta.>
Distinciones y halagos
Asimismo, siempre de común acuerdo con la fuente consultada, en 1953 "Dida" fue campeona nacional en salto en alto con 1,45 metros y en 200 metros, al correr la distancia en 25.6 segundos. Después, en los Juegos Panamericanos de México de 1955, Gladys logró el cuarto puesto en la carrera de los 60 metros llanos, mientras que con la posta de mujeres fueron segundas de la escuadra estadounidense, consiguiendo en dicha competencia establecer con 47.2 segundos el récord sudamericano. Igualmente, en los Juegos Iberoamericanos de Chile de 1956, donde fue la capitana de la delegación argentina, venció en salto en largo con 5,88 y en 100 metros con 12.2 segundos, así como fue segunda en 200 metros.
Cabe señalar que dichas marcas eran más que interesantes para aquella época; incluso, el citado salto en largo le sirvió para superar el entonces histórico récord sudamericano de Noemí Simonetto, que estaba en 5,84 metros. Casada con José Mordini, otro atleta santafesino, Gladys se mudó a la ciudad de Santa Fe cerca del club Gimnasia y Esgrima de Ciudadela, entidad de la cual ha sido estrecha colaboradora. Oportunamente fue declarada Ciudadana Ilustre por la Intendencia de Santa Fe, así como distinguida en Mar del Plata con el Trofeo Barón de Coubertain. En 1999 fue elegida Deportista del Siglo de la Ciudad de Santo Tomé en la selección organizada por Deportemanía para tal fin, a la vez que en 2006 se premió nuevamente su impecable trayectoria en la Fiesta del Deporte Santotomesino. Todos los años, el municipio santotomesino realiza una prueba atlética que lleva su nombre.
Diario "El Litoral"
28/02/2007